Imc (índice de masa corporal): Qué es, cómo calcularlo y qué te dice realmente
Aprende cómo se calcula el IMC, cuál es el rango saludable y por qué el índice de masa corporal por sí solo no es suficiente. Descubre formas más inteligentes de monitorear tu salud.
Tu médico dice que tu IMC es 26 y que tienes “sobrepeso”. Pero haces ejercicio cinco días a la semana, tienes una musculatura visible y tus análisis de sangre son perfectos. Mientras tanto, tu compañero de trabajo tiene un IMC de 22 —técnicamente “normal”— pero acumula la mayor parte de su peso en el abdomen y tiene niveles de glucosa prediabéticos. Algo no cuadra.
El Índice de Masa Corporal sigue siendo la herramienta de cribado más utilizada en medicina clínica, y al mismo tiempo una de las más malinterpretadas. Más de 1.900 millones de adultos en todo el mundo están clasificados como personas con sobrepeso basándose únicamente en el IMC, pero una creciente evidencia científica sugiere que este único número ignora el contexto crítico del riesgo real para la salud.
Esta guía explica exactamente cómo funciona el IMC, qué significan los valores, cuáles son sus limitaciones y qué deberías medir además para obtener una imagen completa.
Lo que aprenderás:
- Cómo se calcula el IMC y qué significa cada categoría
- Las 7 principales limitaciones identificadas por médicos e investigadores
- Métricas más precisas para complementar el IMC en una evaluación de salud completa
- Cómo tu peso se relaciona con el envejecimiento biológico y la longevidad
Respuesta rápida
El IMC es una herramienta de cribado, no un diagnóstico individual. Se calcula como peso en kg dividido por la altura en metros al cuadrado, y debe ser solo un punto de partida: cintura, índice cintura-altura, grasa corporal, fuerza, condición física y marcadores sanguíneos explican mejor el riesgo.
Datos clave
- El IMC compara peso con altura y clasifica el estado ponderal.
- El IMC no distingue grasa de músculo ni muestra dónde se acumula la grasa.
- La cintura, el índice cintura-altura, el porcentaje de grasa y los análisis completan el riesgo individual.
- SuperAge coloca el IMC junto a VFC, movimiento, frecuencia cardiaca en reposo y tendencia de edad biológica.
¿Qué es el IMC?
El Índice de Masa Corporal es un valor numérico derivado de tu peso y altura. Fue desarrollado originalmente en la década de 1830 por el matemático belga Adolphe Quetelet como una herramienta estadística poblacional —no como un diagnóstico de salud individual.
Definición rápida: El IMC (Índice de Masa Corporal) es tu peso en kilogramos dividido entre el cuadrado de tu altura en metros, utilizado para clasificar el estado del peso en categorías que van desde bajo peso hasta obesidad.
La fórmula del IMC
Sistema métrico: IMC = peso (kg) / altura (m)²
Sistema imperial: IMC = [peso (lbs) / altura (in)²] × 703
Por ejemplo, una persona que pesa 70 kg (154 lbs) y mide 170 cm (5’7“) tendría un IMC de 24,2 —dentro del rango “normal”.
Categorías del IMC
| Categoría | Rango de IMC | Lo que indica |
|---|---|---|
| Bajo peso | Por debajo de 18,5 | Puede indicar deficiencia nutricional o enfermedad subyacente |
| Peso normal | 18,5 – 24,9 | Generalmente asociado a menor riesgo de enfermedades crónicas |
| Sobrepeso | 25,0 – 29,9 | Riesgo ligeramente elevado de condiciones metabólicas |
| Obesidad clase I | 30,0 – 34,9 | Aumento moderado del riesgo de cardiopatías y diabetes |
| Obesidad clase II | 35,0 – 39,9 | Riesgo alto de condiciones relacionadas con la obesidad |
| Obesidad clase III | 40,0+ | Riesgo muy alto; puede requerir intervención médica |
Estas categorías fueron establecidas por la Organización Mundial de la Salud y siguen siendo el estándar global —aunque con importantes matizaciones.
Cómo afecta el IMC a tu salud
A pesar de sus limitaciones, el IMC sí se correlaciona con resultados de salud a nivel poblacional. Una investigación publicada en The Lancet Diabetes & Endocrinology que analizó 3,6 millones de adultos del Reino Unido encontró una relación en forma de U entre el IMC y la mortalidad: tanto los valores muy bajos como los muy altos se asocian con mayor riesgo de muerte.
Los números que importan
Un estudio multicohort publicado en el International Journal of Obesity encontró que entre las edades de 50 y 75 años:
- Las personas con peso normal (IMC 18,5–24,9) pasaron el 81% de su tiempo con buena salud percibida
- La obesidad clase II (IMC 35–39,9) redujo esa cifra al 53%
- La diferencia se tradujo en aproximadamente 7 años menos de buena salud y 9 años menos libre de enfermedad para los hombres con obesidad clase II en comparación con hombres de peso normal
La conexión metabólica
Tu IMC no existe de forma aislada. Un IMC elevado se asocia con:
- Resistencia a la insulina — un IMC alto lleva al organismo a producir más insulina, reduciendo progresivamente la sensibilidad celular
- Inflamación crónica — el exceso de tejido adiposo produce citocinas inflamatorias como la IL-6 y el TNF-alfa
- Presión arterial elevada — cada 5 kg (11 lbs) de peso en exceso aumenta la presión sistólica aproximadamente 3–5 mmHg
- Metabolismo lipídico alterado — triglicéridos más altos, menor colesterol HDL y partículas ApoB elevadas
Comprender estas consecuencias metabólicas es fundamental porque explica por qué importa un IMC elevado —y por qué el número por sí solo no cuenta toda la historia.
7 limitaciones principales del IMC
La Asociación Médica Americana adoptó en 2023 una política que reconoce que el IMC es “una medida clínica imperfecta”. He aquí por qué investigadores y clínicos miran cada vez más allá de este único número.
1. No distingue grasa de músculo
Un estudio de 2025 con escaneos DXA de composición corporal descubrió que el sistema IMC de la OMS clasifica erróneamente el estado de peso en una proporción significativa de adultos. Una persona musculosa que pesa 85 kg (187 lbs) y mide 178 cm (5’10“) tiene un IMC de 26,8 —“sobrepeso”— incluso con un 12% de grasa corporal.
Por eso los atletas, los culturistas y cualquier persona con una masa muscular por encima de la media obtienen lecturas de IMC engañosas.
2. Ignora la distribución de la grasa corporal
Dos personas con el mismo IMC pueden tener riesgos de salud muy diferentes según dónde acumulen su grasa. La grasa visceral —la grasa abdominal profunda que rodea los órganos— es metabólicamente mucho más peligrosa que la grasa subcutánea almacenada bajo la piel.
Una persona con un IMC “normal” pero alta grasa visceral (a veces llamada “obesidad de peso normal” o “delgado graso”) puede afrontar en realidad un mayor riesgo metabólico que alguien con un IMC ligeramente elevado que acumula peso en caderas y muslos.
3. No tiene en cuenta los cambios relacionados con la edad
A partir de los 50 años, la mayoría de los adultos pierden aproximadamente el 1–2% de masa muscular por año, al tiempo que frecuentemente ganan masa grasa. Esto significa que el IMC puede mantenerse igual —o incluso disminuir— mientras la composición corporal se deteriora significativamente. Un IMC que baja en adultos mayores puede señalar en realidad pérdida muscular en lugar de una mejora de la salud.
4. Varía según la etnia
La investigación muestra que los riesgos para la salud asociados a valores específicos de IMC difieren sustancialmente entre grupos étnicos. Las poblaciones del sur de Asia, por ejemplo, desarrollan complicaciones metabólicas con valores de IMC muy por debajo del umbral estándar de “sobrepeso” de 25, mientras que algunas poblaciones de las islas del Pacífico mantienen una buena salud metabólica con valores de IMC más elevados.
5. Pasa por alto la salud metabólica
Una persona con un IMC de 23 puede tener glucosa en ayunas elevada, escasa sensibilidad a la insulina, triglicéridos altos y marcadores inflamatorios elevados. El IMC por sí solo no aporta ninguna información sobre estos indicadores metabólicos críticos.
6. No refleja el nivel de condición física
La aptitud cardiorrespiratoria —medida por el VO2 máx— es un predictor de mortalidad más potente que el IMC. Los estudios demuestran de forma consistente que una persona en buena forma física con un IMC de “sobrepeso” tiene un riesgo de mortalidad menor que una persona sedentaria con un IMC “normal”.
7. Nunca fue diseñado para individuos
Quetelet creó la fórmula para estadísticas poblacionales, no para diagnósticos individuales. Utilizar una herramienta de cribado poblacional para tomar decisiones clínicas individuales es uno de los problemas fundamentales de cómo se aplica el IMC hoy en día.
Lo que cambió la Comisión Lancet de 2025
En enero de 2025, la Comisión Lancet Diabetes & Endocrinology propuso una revisión fundamental: en lugar de basarse únicamente en el IMC, la obesidad debería diagnosticarse utilizando una combinación de IMC más al menos una medida directa del tamaño corporal o la grasa —perímetro de cintura, índice cintura-cadera, índice cintura-talla o porcentaje de grasa corporal. La Comisión también introdujo una distinción entre obesidad clínica (donde el exceso de grasa ya está causando disfunción orgánica) y obesidad preclínica (exceso de grasa presente pero órganos que aún funcionan con normalidad), argumentando que la intensidad del tratamiento debe ajustarse al nivel real de daño.
Un análisis de NHANES publicado en 2024 en JAMA Network Open encontró que el Body Roundness Index (BRI), que combina perímetro de cintura y altura, tenía una asociación en forma de U con la mortalidad por cualquier causa. Eso no convierte al BRI en sustituto completo del IMC, pero respalda usar medidas de cintura junto al IMC cuando importa el riesgo individual.
Métricas más precisas para complementar el IMC
Si el IMC por sí solo ofrece una imagen incompleta, ¿qué deberías medir en su lugar? La respuesta no es abandonar el IMC por completo —sino complementarlo con métricas que capturen lo que el IMC no alcanza.
Perímetro de cintura
La medición adicional más sencilla y accesible. El perímetro de cintura refleja directamente la acumulación de grasa visceral.
| Nivel de riesgo | Hombres | Mujeres |
|---|---|---|
| Riesgo bajo | Por debajo de 94 cm (37 in) | Por debajo de 80 cm (31,5 in) |
| Riesgo aumentado | 94–102 cm (37–40 in) | 80–88 cm (31,5–35 in) |
| Riesgo alto | Por encima de 102 cm (40 in) | Por encima de 88 cm (35 in) |
Cómo medirlo: Coloca una cinta métrica alrededor del abdomen desnudo justo por encima del hueso de la cadera. Mide después de exhalar normalmente.
Índice cintura-cadera (ICC)
Dividir el perímetro de cintura entre el perímetro de cadera proporciona una medida de la distribución de la grasa. La OMS define la obesidad abdominal como un ICC superior a 0,90 en hombres y superior a 0,85 en mujeres.
Porcentaje de grasa corporal
El estándar de referencia para entender la composición corporal. Los rangos saludables varían según la edad y el sexo:
| Edad | Hombres (saludable) | Mujeres (saludable) |
|---|---|---|
| 20–39 | 8–20% | 21–33% |
| 40–59 | 11–22% | 23–34% |
| 60+ | 13–25% | 24–36% |
Los métodos para medir la grasa corporal incluyen las densitometrías DXA (las más precisas), las básculas de impedancia bioeléctrica (cómodas pero menos precisas) y los plicómetros cutáneos.
Marcadores sanguíneos metabólicos
La imagen más reveladora proviene de los análisis de sangre. Los marcadores clave incluyen:
- Insulina en ayunas — indicador temprano de disfunción metabólica
- HbA1c — promedio de glucemia de 3 meses
- PCR-us — inflamación sistémica
- Ratio triglicéridos/HDL — indicador indirecto de resistencia a la insulina
Pruebas de capacidad funcional
Las pruebas de rendimiento físico pueden revelar lo que el IMC esconde:
- Fuerza de agarre — uno de los predictores más potentes de mortalidad por todas las causas
- Equilibrio monopodal — refleja la salud neuromuscular y el riesgo de caídas
- Velocidad al caminar — tan predictiva de los resultados de salud que ha sido llamada el “sexto signo vital”
7 estrategias basadas en evidencia para alcanzar un IMC saludable
Tanto si tu IMC está por encima como por debajo del rango óptimo, estas estrategias abordan los factores subyacentes que más importan: la composición corporal, la salud metabólica y la capacidad funcional.
1. Prioriza el entrenamiento de fuerza
El ejercicio de resistencia desarrolla masa muscular magra, lo que aumenta tu tasa metabólica basal y mejora la composición corporal incluso sin cambios significativos de peso. Intenta realizar 2–4 sesiones por semana trabajando todos los grupos musculares principales.
Por qué funciona: El músculo es metabólicamente más activo que el tejido graso. Cada 0,45 kg (1 libra) de músculo quema aproximadamente 6 kcal al día en reposo, frente a las 2 kcal de la grasa. Con el tiempo, esto desplaza tu composición corporal en la dirección correcta.
Cómo empezar:
- Comienza con ejercicios con el propio peso corporal (sentadillas, flexiones, zancadas)
- Progresa hacia bandas elásticas o pesas libres
- Céntrate en movimientos compuestos que trabajen varios grupos musculares
- Deja 48 horas de recuperación entre sesiones que trabajen los mismos músculos
2. Camina más —y más rápido
Un hábito de caminata diaria es una de las herramientas más infravaloradas para mantener un IMC saludable. Una investigación del British Journal of Sports Medicine muestra que caminar a paso rápido —por encima de 4,8 km/h (3 mph)— proporciona beneficios metabólicos significativamente mayores que un paseo tranquilo.
Cómo hacerlo:
- Intenta alcanzar al menos 7.000–10.000 pasos al día
- Incluye 20–30 minutos de caminata rápida con intención
- Aprovecha reuniones caminando o paseos después de las comidas para integrar el movimiento
- Registra tus pasos diarios y tu velocidad al caminar para mantener la constancia
3. Cuida la ingesta de proteínas
Una ingesta adecuada de proteínas después de los 40 es esencial para preservar la masa muscular durante la pérdida de peso. Sin suficiente proteína, hasta el 25% del peso perdido proviene de tejido magro en lugar de grasa —empeorando la composición corporal aunque el IMC mejore.
Objetivo: 1,6–2,2 g por kg (0,7–1,0 g por libra) de peso corporal al día, distribuido en 3–4 comidas.
4. Mejora la calidad del sueño
El sueño deficiente altera las hormonas del hambre (ghrelina y leptina), eleva el cortisol y favorece el almacenamiento de grasa —especialmente la grasa visceral. Los adultos que duermen menos de 6 horas por noche tienen un 27% más de riesgo de obesidad en comparación con quienes duermen 7–8 horas.
Cómo hacerlo:
- Mantén horarios regulares de sueño y vigilia
- Mantén tu dormitorio fresco — entre 18–20°C (65–68°F) es lo óptimo
- Evita las pantallas los 60 minutos anteriores a acostarte
- Intenta dormir 7–9 horas de sueño de calidad
5. Gestiona el estrés crónico
El cortisol elevado favorece la acumulación de grasa visceral y genera antojos de alimentos calóricos. El estrés crónico es uno de los factores que más se subestiman en la aparición de un IMC no saludable.
Estrategias eficaces:
- Actividad física regular (incluso 20 minutos de caminata reducen el cortisol)
- Práctica de mindfulness o meditación
- Vínculos sociales y vida comunitaria
- Tiempo en la naturaleza
6. Usa medicación solo con salvaguardas de composición corporal
Los medicamentos GLP-1 usados para tratar la obesidad, como semaglutida y tirzepatida, pueden producir una pérdida de peso sustancial en un año. En diciembre de 2025, la OMS emitió recomendaciones condicionales para terapia GLP-1 a largo plazo en adultos con obesidad, y la FDA aprobó la píldora diaria Wegovy como el primer GLP-1 oral para control de peso en Estados Unidos. Pero la composición corporal sigue importando: una parte relevante del peso perdido puede venir de masa magra, por lo que el tratamiento debe acompañarse de proteína suficiente, fuerza y supervisión clínica.
Si estás considerando o ya utilizas estos medicamentos, trátalos como una herramienta que requiere la misma disciplina nutricional y de entrenamiento que cualquier programa estructurado de pérdida de peso —no como un atajo para evitarlo.
7. Come alimentos enteros y mínimamente procesados
En lugar de contar calorías, céntrate en la calidad de los alimentos. Un estudio del NIH de 2019 encontró que los participantes que comían alimentos ultraprocesados consumían 500 kcal más al día en comparación con quienes seguían una dieta de alimentos integrales —sin diferencias en el hambre o la saciedad percibidas.
Principios clave:
- Llena la mitad de tu plato con verduras y frutas
- Elige cereales integrales en lugar de carbohidratos refinados
- Incluye grasas saludables del aceite de oliva, los frutos secos, el aguacate y el pescado azul
- Minimiza los snacks ultraprocesados, las bebidas azucaradas y la comida rápida
Cómo hacer seguimiento de tu progreso
El enfoque más eficaz combina el IMC con mediciones complementarias registradas a lo largo del tiempo.
Métricas clave a monitorear
| Métrica | Con qué frecuencia | Qué te indica |
|---|---|---|
| IMC | Mensualmente | Tendencia general de la relación peso-altura |
| Perímetro de cintura | Mensualmente | Cambios en la grasa visceral |
| % de grasa corporal | Cada 2–3 meses | Relación masa magra/masa grasa |
| Velocidad al caminar | Semanalmente | Nivel de capacidad funcional |
| Fuerza de agarre | Mensualmente | Salud muscular general |
| Marcadores sanguíneos | Cada 6–12 meses | Estado de salud metabólica |
Progreso frente a perfección
Céntrate en las tendencias a lo largo del tiempo en lugar de en lecturas individuales. Una reducción del IMC de 28 a 26 acompañada de una fuerza de agarre estable sugiere una pérdida de grasa saludable. Pero una reducción del IMC de 28 a 26 con fuerza en descenso puede indicar pérdida muscular —un resultado mucho menos deseable.
IMC y edad biológica: lo que dice la investigación
Lo que la mayoría de los artículos sobre el IMC no te cuentan: tu peso no solo afecta a tu aspecto o tu bienestar —influye directamente en la velocidad a la que envejeces a nivel celular.
Un estudio longitudinal de 2025 publicado en Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle encontró una relación bidireccional entre el IMC y el envejecimiento biológico. Un IMC elevado acelera el envejecimiento biológico a través de varios mecanismos fundamentales:
- Alteraciones epigenéticas — la obesidad modifica los patrones de metilación del ADN asociados con relojes de envejecimiento acelerado
- Acortamiento de los telómeros — el exceso de grasa corporal se vincula a telómeros más cortos, las estructuras protectoras en los extremos de los cromosomas
- Inflamación crónica — el tejido adiposo impulsa una inflamación de bajo grado persistente (inflammaging)
- Disfunción mitocondrial — la sobrecarga metabólica deteriora la producción de energía celular
- Senescencia celular — la obesidad aumenta la carga de “células zombi” que dañan el tejido circundante
La investigación del Centro de Longevidad de Stanford subraya que, más allá del IMC, lo que realmente importa para el envejecimiento saludable es la proporción de masa magra frente a masa grasa. Mantener el músculo mientras se gestiona la grasa corporal es el factor clave en la reducción de la edad biológica.
La implicación práctica: dos personas con el mismo IMC pueden tener edades biológicas que difieren en una década o más, dependiendo de su composición corporal, nivel de forma física y salud metabólica.
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Preguntas frecuentes
¿Cuál es un buen IMC para mi edad?
El rango de IMC saludable estándar de 18,5–24,9 se aplica a todos los adultos mayores de 20 años, independientemente de la edad. Sin embargo, algunos investigadores sugieren que un IMC ligeramente más alto (23–27) puede ser protector en adultos mayores de 65 años, ya que proporciona reservas frente a la pérdida muscular relacionada con la edad y las enfermedades. El factor más importante no es alcanzar un número específico —sino mantener una buena composición corporal y salud metabólica.
¿Cómo puedo calcular mi IMC en casa?
Divide tu peso en libras entre el cuadrado de tu altura en pulgadas y multiplica por 703. Por ejemplo: 160 lbs / (67 pulgadas × 67 pulgadas) × 703 = 25,1. En sistema métrico: divide tu peso en kilogramos entre el cuadrado de tu altura en metros. Por ejemplo: 72 kg / (1,70 m × 1,70 m) = 24,9.
¿Es preciso el IMC para atletas y personas musculosas?
No. El IMC no puede distinguir entre masa muscular y masa grasa. Un atleta musculoso puede clasificarse como con “sobrepeso” o incluso con “obesidad” a pesar de tener un porcentaje de grasa corporal muy bajo. Para las personas activas, el porcentaje de grasa corporal y el perímetro de cintura son indicadores de salud mucho más fiables.
¿Se puede tener un IMC normal y aun así estar en mala salud?
Sí —esto se conoce como “obesidad de peso normal” o “peso normal metabólicamente no saludable”. Aproximadamente el 30% de las personas con un IMC normal presentan anomalías metabólicas, incluyendo glucemia elevada, triglicéridos altos y exceso de grasa visceral. Por eso es esencial registrar los marcadores metabólicos junto con el IMC.
¿Importa más el IMC a medida que envejecemos?
El IMC se vuelve menos fiable con la edad porque no captura el cambio de músculo a grasa que ocurre de forma natural. A partir de los 50 años, hacer seguimiento de la composición corporal, pruebas de capacidad funcional como la fuerza de agarre y la velocidad al caminar, y marcadores sanguíneos metabólicos proporciona una imagen de salud mucho más precisa que el IMC por sí solo.
Puntos clave
- El IMC es una herramienta de cribado útil —pero es un punto de partida, no un diagnóstico. Se correlaciona con resultados de salud a nivel poblacional, pero ignora el contexto individual crítico.
- La composición corporal importa más —dónde acumulas tu peso y tu proporción músculo-grasa son predictores de salud más potentes que el IMC solo.
- Complementa el IMC con mejores métricas —el perímetro de cintura, el porcentaje de grasa corporal, los marcadores sanguíneos y las pruebas funcionales aportan la imagen completa.
- Un IMC elevado acelera el envejecimiento biológico —a través de la inflamación, los cambios epigenéticos y la disfunción metabólica. Optimizar tu peso y composición corporal puede frenar directamente tu ritmo de envejecimiento.
- Sigue las tendencias, no los números aislados —el seguimiento constante a lo largo del tiempo revela lo que una sola lectura de IMC jamás puede mostrar.
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Referencias
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- Xiao Z et al. (2025). “A Longitudinal Study of the Bidirectional Temporal Dynamics Between Body Mass Index and Biological Aging.” Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle, 16(3), e13824. https://doi.org/10.1002/jcsm.13824
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- World Health Organization. (2025). “WHO issues global guideline on the use of GLP-1 medicines in treating obesity.” https://www.who.int/news/item/01-12-2025-who-issues-global-guideline-on-the-use-of-glp-1-medicines-in-treating-obesity
- Novo Nordisk. (2025). “Wegovy pill approved in the US as first oral GLP-1 for weight management.” https://www.novonordisk.com/news-and-media/news-and-ir-materials/news-details.html?id=916472
Última actualización: 2026-06-07. Este artículo se revisa periódicamente para garantizar su exactitud.