Opciones de tratamiento para juanetes: qué ayuda y cuándo tiene sentido la cirugía
El tratamiento del juanete puede aliviar el dolor sin enderezar la articulación. Descubre qué aportan el calzado, las almohadillas, las ortesis y la cirugía.
Respuesta rápida
Un juanete, o hallux valgus, es un cambio en la alineación de la articulación del dedo gordo del pie, no simplemente una zona de piel sobrante ni un bulto que se pueda empujar de nuevo a su sitio. Un calzado más ancho, almohadillas para aliviar la presión, determinadas ortesis o separadores de dedos y ejercicios específicos pueden reducir el dolor y ayudarte a mantener la actividad. Su efecto sobre la deformidad en sí suele ser pequeño o incierto, sobre todo cuando la articulación ya se ha desplazado claramente.
La cirugía no es necesaria de forma automática porque un ángulo radiográfico parezca grave, una férula no haya logrado enderezar el dedo o el aspecto del pie sea diferente. Es razonable plantearla cuando el dolor, la inflamación, la dificultad para calzarse o la limitación al caminar persisten pese a haber probado de verdad un tratamiento no quirúrgico. La decisión debe tener en cuenta tus síntomas, objetivos, exploración, radiografías en carga, estado de salud y disposición para completar una recuperación que dura meses.
Esta guía tiene fines educativos y no permite diagnosticar el dolor de pie ni determinar si una operación es adecuada para ti.
Datos clave
- El hallux valgus desplaza la articulación del dedo gordo y redistribuye la presión por el antepié.
- El calzado más ancho y el alivio de la presión reducen la irritación mecánica, pero no revierten de forma fiable un juanete consolidado.
- Las ortesis, férulas, vendajes y ejercicios pueden aliviar los síntomas, aunque la evidencia de una corrección estructural duradera sigue siendo limitada.
- El dolor persistente y la pérdida de función, no solo el aspecto, justifican una conversación sobre la cirugía.
- La exploración y las radiografías en carga ayudan al especialista en pie a adaptar el procedimiento tanto a la deformidad como a la persona.
Qué es realmente un juanete
El dedo gordo se une al primer metatarsiano en la primera articulación metatarsofalángica, o MTF. En el hallux valgus, el primer metatarsiano y el dedo gordo pierden poco a poco su alineación habitual. La cara interna de la articulación se vuelve prominente, el dedo se inclina hacia los dedos más pequeños y los tejidos blandos que rodean la articulación se adaptan a esa nueva posición.
Esto explica por qué rebajar o acolchar el bulto visible no equivale a corregir la deformidad. El dolor puede deberse a la presión del calzado sobre la prominencia, una bursa irritada, inflamación articular, el apiñamiento de los dedos más pequeños, callosidades causadas por la redistribución de la carga o artrosis. Algunas personas presentan una deformidad evidente con poco dolor; otras tienen un juanete de menor apariencia que limita considerablemente la marcha.
Si la preocupación es la propia piel engrosada y no la alineación de la articulación, la guía sobre callos y durezas en los pies distingue el cuidado seguro de la superficie del problema de presión que impulsa su reaparición.
El hallux valgus es frecuente y su prevalencia aumenta con la edad. Un metaanálisis mundial de 2023 estimó una prevalencia combinada del 19 %, aunque los estudios variaron mucho en cuanto a poblaciones y métodos diagnósticos. La misma revisión encontró estimaciones más altas en mujeres y adultos mayores de 60 años, lo que describe patrones poblacionales y no un destino inevitable para cada persona (Cai et al., 2023). Los rasgos familiares, la estructura del pie, la laxitud ligamentosa, la artritis inflamatoria, las afecciones neuromusculares y años de uso de calzado estrecho pueden contribuir. Los zapatos ajustados pueden agravar la presión y los síntomas, pero atribuir al calzado la totalidad de la causa sería demasiado simplista.
Cuándo conviene evaluar antes el dolor de pie
Un juanete que se desarrolla lentamente no suele ser una urgencia. Solicita una evaluación clínica ordinaria si el dolor persiste durante varias semanas pese a realizar cambios razonables de calzado, el dedo está cada vez más apiñado o rígido, no encuentras un calzado adecuado o caminar y realizar actividades normales resulta cada vez más limitado. Un podólogo, un fisioterapeuta especializado en el pie, un profesional de atención primaria o un especialista en pie y tobillo pueden ayudar a identificar el origen del dolor y comprobar si existe otra afección.
Busca atención médica sin demora, en vez de suponer que cualquier bulto doloroso es «solo un juanete», si presentas:
- una articulación que de repente está caliente, muy roja e hinchada, especialmente si hay fiebre o malestar;
- una herida abierta, supuración, enrojecimiento que se extiende, tejido negro o azul, o hinchazón que aumenta rápidamente;
- una nueva deformidad o incapacidad para apoyar peso después de una lesión;
- un pie frío, pálido, entumecido o inusualmente débil;
- diabetes, mala circulación, sensibilidad reducida o inmunosupresión junto con una nueva ampolla, deterioro de una callosidad o lesión cutánea;
- dolor nocturno intenso, pérdida de peso inexplicable o dolor que no concuerda con el juanete visible.
Estas características pueden indicar una infección, gota, fractura, problemas circulatorios, una lesión neuropática u otro diagnóstico que requiere su propio abordaje. Después de un traumatismo, las reglas de decisión son distintas; la guía sobre cómo distinguir un dedo del pie roto de una contusión explica por qué importan la alineación, la piel, la sensibilidad y la afectación del dedo gordo.
Cómo se evalúa el hallux valgus
El punto de partida útil no es recomendar un producto, sino obtener la historia clínica y realizar una exploración de pie: dónde aparece el dolor, qué calzado y actividades lo desencadenan, si la articulación se mueve, si el dedo se puede realinear suavemente, dónde se forman callosidades, cómo se colocan los dedos más pequeños y si la circulación y la sensibilidad están intactas.
Estar de pie es importante porque el pie cambia bajo carga. Cuando las pruebas de imagen pueden influir en el tratamiento —en especial antes de una cirugía—, los profesionales suelen utilizar radiografías del pie en carga para medir la alineación y buscar artrosis, congruencia articular, desplazamiento de los sesamoideos u otras deformidades. La Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos destaca la importancia de las radiografías de pie para planificar la operación. Una exploración mediante escáner no suele ser la primera prueba para un juanete sin complicaciones, y un ángulo radiográfico por sí solo no mide hasta qué punto el pie altera tu vida.
También ayuda registrar la función. Anota cuánto tiempo puedes caminar, qué tareas cotidianas o deportes evitas, si un calzado razonable sigue siendo intolerable y con qué frecuencia necesitas analgésicos. Si las molestias del pie están cambiando tu forma de andar, compáralas con patrones más amplios, como la longitud del paso al caminar y la estabilidad al caminar. Estas métricas no permiten diagnosticar un juanete, pero sí pueden revelar el coste funcional de adaptar la marcha para evitar el dolor.
Tratamiento no quirúrgico del juanete: qué puede aportar cada opción
El tratamiento no quirúrgico tiene un objetivo claro: reducir la presión, calmar los síntomas, conservar un movimiento útil y hacer tolerable la actividad. No necesita dar al dedo un aspecto recto para resultar beneficioso.
Empieza por el calzado y la carga
Elige zapatos que se adapten al pie que tienes hoy. Busca suficiente anchura y profundidad en el antepié, una puntera que no se estreche sobre la prominencia, una sujeción firme del talón y una altura de tacón que no empuje el pie hacia delante. La elección correcta es el zapato que evita el roce y a la vez mantiene la estabilidad; comprar un zapato más largo para ganar anchura puede crear nuevos problemas de ajuste.
Durante un episodio doloroso, reduce temporalmente las actividades y combinaciones de calzado que reproducen el dolor. Aplicar hielo envuelto durante periodos cortos puede calmar la irritación superficial si la sensibilidad y la circulación son normales. Una almohadilla fina puede reducir el roce, pero una almohadilla voluminosa dentro de un zapato ya ajustado puede aumentar la presión. La guía del NHS sobre los juanetes también presenta el calzado ancho y de tacón bajo y las almohadillas como medidas para aliviar los síntomas, no como una cura.
No conviertas el «reposo» en inactividad indefinida. Recurre a caminatas cómodas, ciclismo, natación u otra opción tolerable mientras remiten los síntomas y, después, vuelve a aumentar la actividad de forma gradual. Si quieres mantener tu capacidad para caminar sin forzar el ritmo pese al dolor, aplica los principios de esfuerzo y técnica de esta guía de caminata deportiva.
Ortesis, separadores, férulas y vendajes
Estos dispositivos resuelven problemas diferentes. Una plantilla puede redistribuir la presión o sostener otra zona del pie. Un separador mantiene apartados el primer y el segundo dedo mientras se lleva puesto. Una almohadilla protege la piel. Una férula aplica una fuerza posicional suave. El vendaje puede guiar temporalmente la alineación y modificar la carga.
Ninguno debería provocar entumecimiento, cambios de color, lesiones cutáneas ni más dolor. Revisa la piel tras los primeros usos, sobre todo si tienes menor sensibilidad. Un dispositivo que solo cabe comprimiendo el pie dentro de un zapato más estrecho va en contra del objetivo de aliviar la presión.
La evidencia exige expectativas prudentes. Una revisión sistemática de 2022 encontró evidencia de baja certeza en general para las intervenciones no quirúrgicas; la mejoría del dolor parecía más probable que un cambio significativo en el ángulo del juanete (Hurn et al., 2022). Una revisión radiográfica de 2024 encontró pruebas de alta calidad insuficientes para afirmar que las ortesis ralentizan la progresión de la deformidad (DeHeer et al., 2024). Un metaanálisis en red más reciente registró mejoras con ejercicios combinados con vendaje u ortesis en ensayos pequeños, pero también reclamó estudios más amplios y de mayor calidad (Zhu et al., 2026). En conjunto, estos hallazgos respaldan una prueba guiada por los síntomas, no la garantía de que un «corrector» vaya a realinear de forma permanente el pie de un adulto.
Ejercicio y fisioterapia
El ejercicio no puede cortar y recolocar el hueso, pero puede ayudar a conservar el movimiento de la articulación, la capacidad de los músculos del pie, la fuerza de la pantorrilla, el equilibrio y la confianza al cargar peso. Según los hallazgos de cada persona, un profesional puede recurrir a la movilidad cómoda del dedo gordo, ejercicios de «pie corto» o de control del arco, práctica de separación de los dedos, trabajo de pantorrilla y progresión de la marcha.
Evita forzar el dedo gordo hacia un lado o estirarlo hasta provocar un dolor articular agudo. Hacer más ejercicio no es necesariamente mejor si la articulación está muy irritada. Un programa útil tiene un objetivo medible —menos dolor al caminar, mayor tolerancia al calzado, mejor capacidad de la pantorrilla o un apoyo unipodal más estable— y se ajusta cuando no hay avances hacia ese objetivo. Los principios de progresión de los ejercicios para fortalecer las pantorrillas pueden ayudar a la parte inferior de la pierna, pero no sustituyen una evaluación específica del pie.
Analgésicos e infiltraciones
Los analgésicos pueden ayudar durante un episodio breve, pero no corrigen la alineación. Pregunta a un farmacéutico o profesional sanitario si el paracetamol o un antiinflamatorio no esteroideo son apropiados para ti, sobre todo si tienes enfermedad renal, úlceras o enfermedad cardiovascular, tomas anticoagulantes, estás embarazada o utilizas otros medicamentos. No sigas aumentando la medicación solo para tolerar un calzado o una actividad que irritan la articulación repetidamente.
Las infiltraciones no son un tratamiento estructural rutinario para un juanete sin complicaciones. Si un profesional propone una, pregunta qué diagnóstico y origen del dolor pretende abordar, qué beneficio es realista y si afecta a la planificación de una futura cirugía.
Cómo saber si el tratamiento conservador está funcionando
Da a cada cambio razonable el tiempo suficiente para responder a una pregunta concreta, sin imponer un plazo universal rígido. Un registro sencillo de dos a seis semanas puede incluir:
| Resultado | Medida útil | La mejoría se manifiesta como |
|---|---|---|
| Marcha | Minutos o distancia antes de que el dolor cambie la forma de andar | Más actividad cómoda a un ritmo similar |
| Calzado | Número de pares prácticos que se toleran | Menos roce sin recurrir a una talla excesiva e inestable |
| Dolor | Puntuación de 0 a 10 durante la actividad y a la mañana siguiente | Dolor más leve o menos frecuente sin aumentar la medicación |
| Piel | Enrojecimiento, ampollas, callosidades, heridas | Piel intacta y menos irritación por presión |
| Función | Trabajo, recados, escaleras, entrenamiento | Menos tareas evitadas y menos cojera compensatoria |
Este registro resulta más útil que fotografiar el ángulo una y otra vez. Si el dolor y la función mejoran lo suficiente para tus objetivos, es razonable continuar con el tratamiento conservador aunque el juanete siga siendo visible. Si la prueba está bien diseñada y la vida cotidiana continúa muy limitada, dispondrás de información más sólida para hablar sobre la cirugía.
Cuándo tiene sentido operar un juanete
No hay un momento universal en el que la cirugía se vuelva «inevitable». La indicación más sólida es un juanete doloroso que limita la función y que no ha mejorado lo suficiente con un tratamiento no quirúrgico adecuado. Tanto la descripción de los juanetes de la AAOS como el NHS desaconsejan operar únicamente para mejorar el aspecto.
Es razonable solicitar una derivación cuando uno o varios de estos problemas siguen siendo importantes para ti:
- el dolor limita caminar con normalidad, trabajar, cuidar de otras personas, hacer ejercicio o dormir;
- la inflamación o la presión sobre la articulación persisten con un calzado adecuadamente ancho;
- el dedo gordo apiña, cruza o desestabiliza los dedos más pequeños;
- la rigidez articular, las callosidades o el dolor bajo el antepié indican un problema de carga más amplio;
- no puedes llevar un calzado práctico pese a ajustes profesionales;
- el coste de la recuperación te resulta ahora aceptable frente a la continuidad de los síntomas.
La edad por sí sola no exige ni descarta la cirugía. El estado general de salud, la circulación, la calidad ósea, el tabaquismo o la exposición a nicotina, el control de la diabetes, los medicamentos, el apoyo en casa, las exigencias laborales y la capacidad de seguir las instrucciones sobre la carga pueden ser más importantes. No se debe apresurar a una persona con poco dolor a someterse a una cirugía preventiva porque el juanete podría empeorar; tampoco se debe descartar a un adulto mayor muy activo solo por su fecha de nacimiento.
Qué cambia la cirugía y qué exige la recuperación
La corrección del juanete suele realinear el hueso y equilibrar la articulación, en lugar de limitarse a eliminar el bulto. Según la anatomía y la artrosis, el plan puede incluir una osteotomía, el equilibrio de tejidos blandos, una fusión articular u otra reconstrucción. «Abierta» y «mínimamente invasiva» describen abordajes, no una única operación estandarizada, y ninguna de esas etiquetas indica por sí sola si la técnica se ajusta a tu deformidad.
Los ensayos aleatorizados indican que la cirugía puede mejorar el dolor y la función en personas seleccionadas con hallux valgus doloroso. En un ensayo clásico con 209 adultos, la osteotomía produjo una mayor mejoría al cabo de un año que las ortesis o la espera vigilante, mientras que las ortesis ofrecieron alivio sintomático a más corto plazo (Torkki et al., 2001). Sin embargo, una revisión Cochrane de 2024 determinó que las comparaciones entre numerosas técnicas quirúrgicas estaban limitadas por evidencia de certeza baja o muy baja, lo que dificulta afirmar con confianza que una operación es la mejor (Dias et al., 2024).
La recuperación forma parte del tratamiento, no es una cuestión secundaria. El calendario exacto depende del procedimiento: algunos protocolos permiten apoyar peso de forma protegida desde una fase temprana, mientras que otros exigen mantener el pie sin carga durante más tiempo. La hinchazón puede persistir durante meses, el momento de volver al trabajo y conducir varía, y retomar deportes de impacto puede llevar varios meses. Los riesgos incluyen infección, irritación nerviosa, rigidez, retraso o fracaso en la consolidación ósea, dolor persistente, problemas con el material quirúrgico, sobrecorrección, corrección insuficiente y recidiva. Las estimaciones de recidiva a largo plazo varían mucho según la definición, el procedimiento, la anatomía inicial y el seguimiento; una revisión de 2024 sobre osteotomías diafisarias halló que la recidiva radiográfica se hacía más evidente después de ocho años o más (Lalevee et al., 2024).
Esto no significa que la cirugía fracase habitualmente. Significa que la conversación sobre el consentimiento debe basarse en los datos de resultados de tu cirujano y en una definición del éxito que incluya dolor, calzado, actividad, alineación y tiempo, no en una fotografía perfecta.
Una escala práctica para tomar decisiones
| Situación | Siguiente paso razonable | Lo que no debes dar por supuesto |
|---|---|---|
| Juanete visible, con poco o ningún dolor | Calzado cómodo y seguimiento de los síntomas | Un bulto de aspecto grande necesita cirugía automáticamente |
| Presión del calzado o dolor leve durante la actividad | Mejorar el ajuste, proteger la piel y modificar la carga; considerar el asesoramiento profesional | Una almohadilla o férula corrige los huesos de forma permanente |
| Dolor persistente o cambios en la marcha | Exploración clínica y plan conservador estructurado | Todo el dolor procede del propio juanete |
| Deterioro de la piel, cambios neurovasculares o inflamación aguda intensa | Evaluación médica sin demora | Los autocuidados rutinarios son suficientes |
| La función diaria sigue limitada pese a una atención adecuada | Consulta con cirugía de pie y tobillo y radiografías en carga | Consultar te compromete a operarte |
| Se elige la cirugía | Adaptar el procedimiento a la anatomía; planificar trabajo, transporte, apoyo y rehabilitación | «Mínimamente invasiva» significa una recuperación mínima o ninguna recidiva |
Antes de intensificar el tratamiento, una evaluación más amplia de la movilidad después de los 50 puede ayudar a distinguir una limitación local del pie de un problema más general de fuerza o equilibrio. No es una prueba de aptitud quirúrgica, sino una forma de llevar mejores preguntas funcionales a la consulta.
Preguntas para un cirujano de pie y tobillo
Lleva tu registro de actividad, el calzado que utilizas habitualmente, tu historial médico y tus objetivos. Pregunta:
- ¿Qué parte de mi dolor es más probable que se deba al juanete y qué otros diagnósticos se deben considerar?
- ¿Qué muestran mi exploración de pie y mis radiografías?
- ¿Qué opciones no quirúrgicas no he probado todavía de forma adecuada y qué resultado haría que valieran la pena?
- ¿Qué procedimiento se ajusta a mi deformidad y al estado de mi articulación, y por qué?
- ¿Cuáles son sus tasas habituales de dolor persistente, recidiva, rigidez, problemas de la herida y reintervención para este procedimiento?
- ¿Cuándo podré apoyar peso, conducir, trabajar, hacer ejercicio y volver al deporte que practico?
- ¿Qué ayuda, equipamiento o cambios en casa necesitaré durante la recuperación?
- ¿Qué resultado es realista en cuanto a dolor, elección de calzado, movimiento del dedo y aspecto?
Una buena consulta puede terminar en una cirugía, un plan conservador mejor o más tiempo para decidir. Ninguno de esos resultados es un fracaso.
Mantén visible el panorama completo del movimiento
El dolor de pie puede reducir de forma silenciosa los pasos diarios, la carga sobre las pantorrillas, la práctica del equilibrio y la confianza. Esos cambios pueden importar más para la función a largo plazo que el propio ángulo del juanete. Cuando los síntomas lo permitan, reconstruye tu actividad en torno a lo que tolere el pie: un volumen cómodo de caminata, fuerza en la parte inferior de las piernas, equilibrio y una vuelta gradual a actividades significativas. La guía sobre entrenamiento del equilibrio después de los 50 ofrece una progresión más amplia si tu estabilidad ha disminuido.
SuperAge puede ayudarte a observar conjuntamente las tendencias de la marcha y la salud, en lugar de reaccionar a un solo día de dolor. No puede diagnosticar el hallux valgus ni seleccionar una operación, pero los datos longitudinales pueden hacer más concreta una conversación clínica: ¿cuándo disminuyó el volumen de caminata?, ¿cambió la asimetría?, ¿se recuperó la función después de modificar el calzado o el tratamiento?
Conclusiones principales
- Un juanete es un problema de alineación articular; el alivio de los síntomas y la corrección estructural son resultados diferentes.
- Empieza por un calzado que elimine la presión; después, considera almohadillas, determinadas ortesis o separadores y ejercicio individualizado para síntomas y objetivos concretos.
- Desconfía de las afirmaciones de que una férula endereza de forma permanente un juanete consolidado en un adulto.
- Busca una evaluación más temprana si hay inflamación intensa, deterioro de la piel, cambios en la circulación o la sensibilidad, un traumatismo o afecciones del pie de alto riesgo.
- Plantea la cirugía cuando el dolor y las limitaciones funcionales persistan pese a una prueba conservadora real, no solo por el aspecto o por una cifra radiográfica.
- Elige el procedimiento y el plan de recuperación mediante la exploración, las pruebas de imagen en carga, tus objetivos personales y el consentimiento informado.
Preguntas frecuentes
¿Puede un corrector de juanetes enderezar un juanete de forma permanente?
La evidencia actual no demuestra que una férula o corrector comercial revierta de forma permanente una deformidad consolidada en un adulto. Algunos dispositivos pueden reducir la presión o el dolor mientras se usan, y estudios pequeños notifican cambios modestos en el ángulo, pero la certeza global es baja. Valora el dispositivo por su capacidad para aliviar los síntomas de forma segura, no por la promesa de remodelar el hueso.
¿Pueden los ejercicios eliminar un juanete?
Los ejercicios no realinean quirúrgicamente los huesos. Pueden mejorar el movimiento cómodo, la función de los músculos del pie, el equilibrio y la tolerancia a la actividad, sobre todo cuando se combinan con otros cuidados conservadores. Deja de forzar una articulación que se vuelva más dolorosa, caliente o hinchada.
¿Todos los juanetes dolorosos terminan necesitando cirugía?
No. Muchas personas controlan los síntomas mediante cambios de calzado, alivio de la presión, ajustes de la carga y una atención profesional seleccionada. La cirugía se convierte en una opción cuando el dolor y la pérdida de función siguen siendo inaceptables después de un tratamiento no quirúrgico adecuado.
¿Debería operarme antes de que el juanete empeore?
No solo para prevenir una posible progresión. Las recomendaciones profesionales desaconsejan en general operar un juanete indoloro o hacerlo por razones estéticas. Aun así, una revisión temprana por un especialista puede ser útil si el dedo cambia rápidamente, apiña a otros dedos, daña la piel o altera la función.
¿La cirugía de juanetes mínimamente invasiva siempre es mejor?
No. Las incisiones más pequeñas pueden mejorar algunos resultados iniciales de la recuperación en pacientes seleccionados, pero la elección de la técnica depende de la anatomía, la gravedad, la artrosis, la experiencia del cirujano y el procedimiento exacto. Los resultados a largo plazo pueden ser similares a los de los abordajes abiertos, y ambos siguen requiriendo consolidación ósea y presentan riesgo de recidiva.
¿Cuánto dura la recuperación tras una operación de juanetes?
Varía según la operación y la persona. El calzado protector o las restricciones pueden durar semanas, la hinchazón puede prolongarse durante meses y el regreso a los deportes de impacto suele requerir varios meses. Pide un calendario por escrito que abarque la carga de peso, el cuidado de la herida, la conducción, el trabajo, la rehabilitación y el deporte.
¿Qué tipo de profesional sanitario trata los juanetes?
La evaluación inicial puede realizarla un profesional de atención primaria, un podólogo o un fisioterapeuta especializado en el pie. Si se está considerando una operación, busca un cirujano cualificado de pie y tobillo que pueda relacionar los síntomas y las radiografías en carga con los beneficios, riesgos y plan de recuperación específicos del procedimiento.
Referencias
- Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos. Juanetes.
- Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos. Cirugía de juanetes.
- NHS. Juanetes.
- Cai Y, et al. Prevalencia e incidencia mundiales del hallux valgus: revisión sistemática y metaanálisis. Journal of Foot and Ankle Research. 2023.
- Hurn SE, et al. Eficacia de las intervenciones no quirúrgicas para el hallux valgus: revisión sistemática y metaanálisis. Arthritis Care & Research. 2022.
- DeHeer PA, et al. Efecto de las ortesis sobre las mediciones radiográficas del hallux abducto valgus: revisión sistemática. Journal of the American Podiatric Medical Association. 2024.
- Zhu Z, et al. Efectos del ejercicio combinado con apoyo externo sobre el ángulo y el dolor del hallux valgus: revisión sistemática y metaanálisis en red. Foot and Ankle Surgery. 2026.
- Torkki M, et al. Cirugía frente a ortesis y espera vigilante para el hallux valgus: ensayo controlado aleatorizado. JAMA. 2001.
- Dias C, et al. Intervenciones quirúrgicas para tratar el hallux valgus y los juanetes. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2024.
- Lalevee M, et al. Tasas de recidiva en el seguimiento a largo plazo tras el tratamiento quirúrgico del hallux valgus mediante osteotomías diafisarias de los metatarsianos. EFORT Open Reviews. 2024.